Y ya hace un año!

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Ayer el minifredolic hizo un año! Todo un año desde esto! Ha sido uno de esos años que pasan rápido. Y es que, como decía Einstein, el tiempo es relativo. Des de que somos padres, que el tiempo nos pasa lento. Y no lo digo de forma negativa, sino de la forma más positiva posible. Porqué cada instante está lleno de cosas nuevas e interesantes, que hacen que un simple año esté tan lleno de cosas que parece que el nacimiento del fredolic mayor fuese hace siglos! Y, al fin y al cabo, solo hace tres añitos!

Este año, por desgracia, ha sido de esos años rápidos, en parte, por culpa del estrés. Tener dos hijos y empezar a trabajar a jornada completa (sin haberlo hecho en mucho años) es estresante. Pasarse las mañanas fuera, las tardes preparando clases y las noches dando el pecho no es tarea fácil. No lo ha sido para mí, ni lo ha sido para el resto de la familia. Y esto es lo que hace que vayas pasando días y semanas como puedes, sin disfrutar del día a día.

Aún con todo, durante este tiempo hemos evolucionado mucho. El fredolic mayor está aprendiendo a ser el hermano mayor (en lo bueno y en lo malo), los padres estamos aprendiendo a gestionar el amor-odio fraternal, el minifredolic aprende miles de cosas (intentaremos escribir algún post de las cosas que ha ido aprendiendo y como le hemos ayudado). Y también nos hemos metido en algunos proyectos. Como familia nos hemos lanzado de cabeza con el homeschooling (al menos en la etapa infantil), el fredolic mayor está aprendiendo a nadar y el minifreolic, bueno, él tiene un montón de proyectos! -aprendrer a andar, a hablar,… ah! Y ya tenemos gallinero y gallinas!

Y ahora empezamos una nueva etapa. El minifredolic ya tiene un año, yo estoy de vacaciones y tenemos todo un verano para disfrutar en familia! Esperamos que esto también nos permita más regularidad en los posts y poder publicar todos los que tenemos a medias, que seguro que más de uno os va a interesar!

Hasta pronto!

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El nacimiento del minifredolic

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Ayer hizo un mes que nació el minifredolic. Y finalmente, he podido escribir el post sobre el parto. Por suerte, he tardado un mes, si lo hubiese escrito la mañana siguiente, este seria una entrada muy diferente. Seria una entrada llena de rabia y de impotencia. A día de hoy, todo la negatividad en relación con aquel momento ha desaparecido, y estoy muy contenta con el parto.

Todo empezó de madrugada, con un crac en la barriga, había roto aguas y poco después vinieron las contracciones. Lamamos a la abuela para que hiciera compañía al otro fredolic y nos fuimos hacia el hospital. Antes de llegar, tuve el primer brote de llanto  – después de la larga espera, por fin llegaba el nuevo fredolic!

Un vez hecho el ingreso, me hicieron un tacto, estaba de unos 6-7 cm, la cosa estaba muy en marcha! Pasado un rato con los monitores, pedí una mecedora. Tenía muy buen recuerdo de ella del primer parto, porqué sentada allí pase el mejor rato del parto. Pero esta vez no funcionó tan bien…

Al cabo de un rato, cuando la cosa estaba más avanzada, me pasaron al taburete de parir, ese que parece la tapa de un váter. Pero en este punto la cosa parecía avanzar más lentamente. Debía ser en este momento que empecé a llorar otra vez. El parto no estaba yendo como yo quería,, estaba otra vez desbordada con el dolor, y lo que parecía que sería un parto rápido, empezaba a alargarse, y no era lo que yo quería esta vez…

Me volvieron a pasar al potro, y aquí decidí ser más proactiva. Me puse la música para meditar con la que me había preparado (lo recordáis?) y me aislé. Empecé a hacer respiraciones y con cada contracción hacía visualizaciones (me imaginaba al bebé desplazándose hacia bajo) e intentaba acompañarlo con la respiración, mientras lo animaba verbalmente. Y sabeis què? Funcionó! Conseguí tranquilidad y serenidad, al menos hasta el cambio de turno…

A las 8 de la mañana vino una comadrona nueva, y se acabó la tranquilidad… no paraba de distraerme, mover-me la silla, y ni hablemos del litro de perfume que llevaba… todo esto no me ayudaba para nada en mi intento de controlar el dolor, ya que no me permitía concentrarme.

Me hizo un taco, y me dijo que ya estaba lista, que en la siguiente contracción ya podía empezar a empujar. Y así lo hice. Pero parece ser que no sé empujar, o al menos eso es lo que me dijo 50 veces la comadrona. I decidió que me ponía oxitocina, porqué la cosa no iba lo bastante rápido… Suerte que pregunté qué era antes de que me lo pusiera en el gotero! Ni loca quería dejarme poner oxitocina, tenía el dolor más o menos controlad, y con espacio entre contracciones para descansar, si las hubiese tenido más seguidas y fuerte, no sé lo qué hubiese hecho!

Y bien, desde este punto hasta que el niño coronó, todo fue un séquito de ‘no sabes empujar’, ‘el niño no baja’, ‘tardarás muchas horas’, etc. Excepto por las horas que tardé (al final una hora más de lo que a ella le hubiese gustad), el resto no era verdad. Y así se demostró cuando vino corriendo al baño con miedo de que pariera allí! Pero me estoy avanzando a los eventos!

Mientras todo esto pasaba, tuve ratos de tranquilidad, cuando todo el personal sanitario salía de la sala. En esos ratos, podía recuperar mi lado zen y empujar con tranquilidad, sin nadie que me molestara. Y fueron unos momentos bonitos. Estaba de pie, apoyada en una barra con los brazos y, con cada contracción, empujaba. Sentía al pequeñajo bajar por el canal, y, de forma sorprendente, sentía muy poco dolor.

Aun que fueren unos momentos bastante relajantes, teniendo en cuenta la situación, también era muy cansado, sobretodo para mis piernas y al final, después que me insistiera tanto, me convenció de ponerme la oxitocina. Antes de hacerlo fui al baño, y aquí fue cuando entró la comadrona corriendo cuando oyó que estaba empujada sentada en el váter – ‘A ver si parirás aquí dentro! Tócate a ver si notas la cabeza!’. Y sí! Noté la cabecita de mi hijo! La cosa ya estaba apunto!

Pero aun y teniendo la cabeza allí mismo, me intentaron pone la oxitocina… por suerte, la vís se había salida de la vena, y no pudieron! jeje Llegados a este punto, cualquier control sobre el dolo que hubiese conseguida, desapareció! Primero intentamos hacer salir la cabecita sentada en el taburete que os he comentado antes, pero a la señora comadrona no le iba bien, y al final parí en el potro, sentada, con las patas arriba y con las enfermeras cogiéndome las piernas para que no le chafara la cabeza a la comadrona con cada pujo! – involuntariamente, no mal penséis!

Y éste, fue el trozo más duro. El famoso ara de fuego es como una tortura y la vaselina que me ponían, no ayudaba mucho.  Después de unos cuantos pujos más, y que el bebé no salía, a la comadrona se le ocurrió enseñarme con un espejo la cabecita del niño, para qué me diera cuenta de que solo faltaba un pequeño empujoncito. Fueren unos cuantos empujoncitos, pero al cabo de poco ya tenía a mi pequeño en brazos y cogido del pecho!

Y así nació el mini-fredolic. Después de hablar con la comadrona que hacía la ronda la mañana siguiente y pasado un mes, estoy bastante orgullosa de mi parto. He dejado atrás el sentimiento de que  aquella señora me había robado el parto. Al fin y al cabo, fui capaz de plantarle cara, supe soportar el dolor muy bien, he vuelto a parir sin epidural y tengo un niño precioso en casa. ¿Qué más puedo pedir?

Preparando el parto

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Hace unos días, me dí cuenta que me faltaba muy poco para parir y que no estaba mentalizada ni preparada.

La última vez, no me preparé nada para el parto. Fui a clases pre-parto, con una matrona que me ayudó mucho a entender el parto como un proceso natural para el cual las mujeres estamos más que preparadas, y esto me ayudó mucho a perder el miedo. Pero me faltó un poco de ayuda para poder pasar el parto un poco mejor, con serenidad y aceptando el dolor (como en esos vídeos que corren por internet donde salen mujeres viviendo un momento místico durante el parto).

Esta vez me hubiese gustado poderme preparar para llegar al nirvana durante el parto, pero bueno, creo que voy un poco tarde. Aún así, he pensado que unas técnicas de relajación no me irían del todo mal.

Investigué un poco el tema de la relajación durante el parto y cosas similares. Al final, llegué a la conclusión, que la única cosa que se puede hacer es intentar relajarse entre contracciones, y dejarlas venir cuando lleguen.

Así que he empezado a hacer un par de cosas. La primera, sacada de la manga, es escuchar todos los días la misma música mística/new age, sentada en una de esas pelotas gigantes, con los ojos cerrados y concentrarme en mi respiración. La idea es entrenar (adiestrar) mi cuerpo, para qué, cuando oiga esa música entre en un estado de relajación total – lo sé, no pasarà, pero si me ayuda a relajarme aunque sea un poco, ya me vale.

La segunda cosa es la meditación. En la biblioteca encontré un libro llamado ‘Meditación para principiantes‘ que incluye un CD con meditacions guiadas. Hay séis sesiones distintas, yo me he centrado en la primera que es la respiración.

No tengo muy claro que el día del parto todo esto me funcione (ya os contaré), pero al menos me ayuda a sentirme pro-activa, a mentalizarme para el parto y, como bonus, me ayuda a dormir mejor por las noches. Por lo tanto, aunque llegado el día D, no me sea de gran utilidad, de momento ya me está ayudando! 🙂

¿Y vosotros qué? ¿Tenéis alguna otra técnica para prepararos para el parto natural?¿Sabéis de alguna otra cosa que me pueda ayudar?

¿Qué llevar al hospital? La canastilla

la canastilla

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Se acerca la llegada del nuevo fredolic y hemos empezado a preparar la famosa canastilla. Como hay muchas madres que no saben muy bien que poner en ella, nos ha parecido adecuado compartir la nuestra con todos vosotros.

Nosotros nos basamos en la lista que nos dieron en nuestro hospital. A lo mejor no es muy parecida a la vuestra, pero cada hospital tiene sus manías. En negrita estan los elementos de la lista y seguido encontraréis lo que nosotros hemos puesto. A ver qué os parece.

PARA LA MADRE.

  • 3 Camisas de dormir o pijamas (abiertos por delante).

Con el primero llevé un pijama de dos piezas. La parte de arriba era una camisa. Pero no lo usé porqué nos dieron batas abiertas en el hospital. Como ya ha llegado el calor, para este parto llevaré unas camisetas de lactancia y unos boxers. No sé si lo voy a usar, pero mejor que sean cosas a las que no tengamos mucho aprecio por si terminan manchadas de sangre.

  • Batín.

No llevaré. En casa no uso, así que no lo haré cuando me voy fuera.

  • Zapatillas.

Voy a añadir una chancletas para la ducha.

  • Sostenes.

Muy importante que sean de lactancia.

  • Bragas (pueden ser de usar y tirar).

Nosotros aprovechamos una oferta para comprar un súper-pack a euro la pieza. Me han servido para el embarazo y cuando llegue el día, para el post-parto. Lo más importante es que sean sencillas, porqué tienen todas las papeletas para terminar manchadas y en la basura.

  • Neceser.

Aquí que cada una meta lo que crea “necesario”: cepillo de dientes, pinta, gel y champú para la ducha,… Os aconsejo no llevar maquillaje, pero vosotras mismas. Nosotros también le hemos añadido un tubo de Purelan* que teníamos del anterior parto. En el hospital nos dieron algunas muestras, pero como ya lo tenemos y como ya no dan ni un vaso de agua, pues hemos pensado que estaba de más llevarlo.

  • Compresas.

Bueno, yo llevo sábanas…jejeje Llevo compresas gigantes para la incontinencia que nos ha dado la abuela. También he puesto algunas más pequeñas. No sé muy bien porqué, pero yo prefiero las de celulosa, en lugar de las típicas para la menstruación. Manías…

  • Otros.

La lista del hospital se terminaba aquí, pero podéis añadir otras cosas como la cámara de fotos para inmortalizar el momento, música para relajaros, alguna cosilla para comer, el móvil para dar la buena noticia a todo el mundo…

* Para los que no lo sabéis, Purelan es una crema de lanolina para las heridas en los pezones. Es muy útil porqué no hay que limpiar para dar de mamar, ya que no lleva ningún producto tóxico para la salud del bebé.

PARA EL BEBÉ.

  • Conjuntos completos para todos los días de estancia en el hospital.

Nosotros llevamos bodies y patalones. Los bodies mejor si son abiertos por delante. Son mucho más prácticos, así no molestamos tanto al bebé y, sobretodo, a nosotros nos será más fácil vestir esa cosilla que parece que se vaya a romper en cualquier momento.

  • Gorrito.

Un gorrito para taparles la cabeza. Parece ser que por la cabeza pierden mucho calor, y el cambio de temperatura después de pasarse 9 meses bien calentito dentro de la madre debe ser de consideración.

  • Mantita o toalla para abrigarle.

La otra vez llevamos una toalla. Como este será un parto veraniego, he comprado una muselina. También sirve para que el bebé no pierda calor.

  • Calcetines.

Dicen que el frío se coge por los pies. Así que, también hay que tapar los piececitos por la misma razón que antes. Nosotros llevamos 4 o 5 pares de calcetines. Son tan bonitos los calcetines para bebés!

  • Cambiador.

Seguro que os han regalado alguno o lo habéis comprado. En cualquier caso, puede ser que os den algún empapador en el hospital que también os va a servir.

  • Toallitas.

Nosotros llevamos una esponja natural. Si sois primerizos vais a hacer un gran descubrimiento con el meconio (primeras cacas) y os daréis cuenta que las toallitas son bastantes inútiles para eliminarlo.

  • Pañales.

En el último parto nos dieron algunos. Esta vez tenemos pocas esperanzas que nos regalen nada, pero teniendo en cuenta que un bebé hace unas 8 cacas diarias, mejor llevar de casa de todas formas.

  • Otros.

Cremas. Los primeros días los bebés están cubiertos de vérmix, una capa grasienta que es muy hidratante. Nosotros no somos muy de cremas, pero ya veréis que piel tiene vuestro hijo. Nuestra matrona nos recomendó usar sólo si había alguna irritación.

Xupete. Hay familias que le ponen el xupete el primer día. Si deseáis practicar lactancia materna es mejor esperar algún tiempo porqué el niño o niña puede confundirse y no xupar bien de la teta. De todas formas es prescindible.

Manoplas. Algunos padres se las ponen a sus bebés para qué no se arañen. Hay que tener en cuenta que las manos son una gran vía de interacción entre el bebé y el nuevo mundo que le rodea. Valorad qué es más importante, un arañazo o todo lo que está descubriendo.

Muñecos. Los muñecos de trapo que acompañan a los más pequeños. El minifredolic nunca le ha hecho caso. Yo lo llevo. Al menos dará una nota de color a esas cunas de cristal del hospital.

Cochecito-Cuco. Hay que pensar en la salida del hospital. Habrá que llevar algún elemento de sujeción para llevar al renacuajo en el coche (cuco, maxicosi, etc.) Nota para las parejas: estudiad como funciona algunos días antes!

PARA EL ACOMPANYANTE.

En toda historia de un parto existe un individuo que no pinta casi nada y del que ninguna lista se acuerda. La persona que nos acompañe pasará muchas horas a nuestro lado y necesitará beber y/o comer. Nosotros hemos cogido algunas galletas, unos zumitos,… Si no queréis coger nada de comer, al menos llenad vuestras carteras de monedas para las máquinas. Tampoco olvidéis su neceser.

Pues todo esto es lo que hay en nuestra canastilla. ¿Vosotros lleváis lo mismo? ¿Sobra algo? ¿Faltan otras cosas?

Semana del parto respetado II

parto respetado

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A diferencia de muchas madres, yo puedo contar que tuve un parto respetado. Y encima puedo añadirle, que tuve un parto respetado en un hospital. Pude gozar de un parto natural sin que me obligaran a nada en ningún momento y sin que me sintiera como una hippie histérica. Aunque tengo que decir que no fue un parto bonito y agradable, como los que cuentan algunas madres que se pasaron el rato riendo, o incluso llegaron a tener orgasmos. El mío fue un parto doloroso, fue intenso y, a ratos, frustrante. Pero a su vez, la sensación de empoderamiento fue extrema. Aunque recuerdo sufrir muchísimo, no me acuerdo ni una pizca del dolor. Si me preguntan cómo es el dolor de un parto, no sabría que decir, simplemente no lo recuerdo.

Por suerte no hubo ninguna complicación y pude gozar de un parto natural. Pero lo que me dejó más tranquila fue saber que aunque hubiera acabado la historia en cesárea, por ejemplo, hubiera sido un parto respetado igualmente. Sabia que estaba en manos de un equipo médico que deja que la naturaleza siga su curso, mientras no exista ningún riesgo. Para mi, eso es lo más importante. El hecho de poder confiar con los ojos cerrados en las personas que te acompañan en el parto y tener la total seguridad que cualquier intervención será para beneficiar a tu hijo o a ti misma.

Para terminar, no quisiera dejar de compartir aquellos detalles que me hicieron sentir bien acompañada durante el embarazo, durante el parto y en el post-parto, y que me transmiten la total confianza para volver a afrontar un parto natural (a ver si alguien que mande más que yo toma nota):

1. Una buena preparación pre-parto, con las matronas del centro, dando ánimos a las mamás y ayudándolas a comprender la naturalidad del proceso que teníamos que vivir.

2. Una sala de partos acogedora, con parqué, madera en las paredes, una luz tenue muy agradable. Y todo esto con la compañía de la dulzura de las matronas que me respaldaron durante todo el parto.

3. No ver un ginecólogo en todo el parto. Aunque a algunas madres les parezca un problema, para mi es una descarga y una señal de que todo va viento en popa.

4. Unas enfermeras fantásticas, que aunque les llames por quincuagésima vez para que te ayuden a colocar el bebe en el pecho, siempre entraban con una sonrisa en la cara.

5. Unas matronas que se acercan a la sala de urgencias a las tantas de la madrugada para resolverte una consulta sobre lactancia.

Por todo esto, yo tengo la gran suerte de poder contar que el mío fue un parto respetado.

Semana del parto respetado I

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Muchos sabréis que estamos celebrando la Semana del Parto Respetado. Y los que aún no lo sabíais daros por enterados. Hoy el padre fredolic os contará su experiencia en nuestro primer y único parto, al menos hasta de aquí un mes.

Empecemos por el principio. Antes de quedarnos embarazados mi idea de un parto era de una mujer tumbada en una camilla, con la piernas abiertas, y gritando improperios a menudo dirigidos a su marido. Eso si estaban de suerte y el señor con gafas que estaba delante de su entrepierna no decidía hacer un corte y sacar al bebé. Vaya, era la imagen que me había creado a través de lo visto en la televisión y las historias que me contaba mi madre de jovencito. (vaya dos elementos creadores de opinión).

Luego me di cuenta que iba por el mal camino. Pero como no se trata de explicar las mil y una historias sobre formas de parir, y a lo mejor mamá fredolic os cuanta algo (sí, habrá segunda parte del post), pues paso a contaros como viví yo esta pequeña aventura que es ver nacer un hijo o una hija.

La madre fredolic se levanto de madrugada con unos dolores, que a día de hoy puedo asegurar que eran contracciones. Aquí voy a puntualizar que al llegar el enano, las 6 de la mañana ya no se considera madrugada, pero por aquél entonces era muuuy temprano. Hecho el apunte continuo. A pesar de los dolores, cogimos el coche y nos fuimos de entierro a 30 km de casa. No pongáis esta cara, en el curso pre-pato nos dejaron muy clarito que no hacia falta correr con las primeras contracciones…

Terminado el entierro, otros 30 km hasta casas. Vaya viajecito… – No frenes tanto! – Gira con más suavidad! – Aaaaah! Llegados a casa, venga a llamar a los respectivos trabajos, a los familiares que no vinieron al entierro,… mientras mamá fredolic se relajaba en una de esas pelotas gigantes que van bien para casi todo.

Pasado un tiempo prudencial, recibí el orden de emprender el viaje para Gerona. Otros 50 km donde todo lo hacia mal, para que al llegar nos digan que la madre no había dilatado lo suficiente y que había que volver para casa… ¿Cómo? Por suerte nos dejaron ir para la habitación e incluso nos llevaron una pelota como la de casa!

Pasados unos minutos, o horas, la matrona no acompañó hasta la sala de partos. ¡Qué pasada! Pelotas, mecedora, aceite para dar masajes,… Aquí mi tarea se limitó a ver sufrir a mamá. La respuesta a mi oferta e masaje (-No me toques!) me dejó muy claro que iba a ser un elemento pasivo durante el parto.

Cuando la cosa ya estaba bastante avanzada, nos ofrecieron ir para la piscina. Y aquí fue donde, señoras y señores, el pequeño fredolic salió a nado para llegar a este mundo.

Quizá os preguntéis ¿qué hacia la matrona durante todo este rato? Pues nada. Sólo comprobar el latido del mini fredolic y ofrecerme las tijeras para cortar el cordón umbilical una vez nacido. Yo no entiendo demasiado sobre el tema, pero creo que tuvieron un enorme respeto durante todo nuestro parto.

Respeto: Sentimiento de consideración, de estima, hacia alguien debido a sus méritos, su edad, su rango, etc.