El nacimiento del minifredolic

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Ayer hizo un mes que nació el minifredolic. Y finalmente, he podido escribir el post sobre el parto. Por suerte, he tardado un mes, si lo hubiese escrito la mañana siguiente, este seria una entrada muy diferente. Seria una entrada llena de rabia y de impotencia. A día de hoy, todo la negatividad en relación con aquel momento ha desaparecido, y estoy muy contenta con el parto.

Todo empezó de madrugada, con un crac en la barriga, había roto aguas y poco después vinieron las contracciones. Lamamos a la abuela para que hiciera compañía al otro fredolic y nos fuimos hacia el hospital. Antes de llegar, tuve el primer brote de llanto  – después de la larga espera, por fin llegaba el nuevo fredolic!

Un vez hecho el ingreso, me hicieron un tacto, estaba de unos 6-7 cm, la cosa estaba muy en marcha! Pasado un rato con los monitores, pedí una mecedora. Tenía muy buen recuerdo de ella del primer parto, porqué sentada allí pase el mejor rato del parto. Pero esta vez no funcionó tan bien…

Al cabo de un rato, cuando la cosa estaba más avanzada, me pasaron al taburete de parir, ese que parece la tapa de un váter. Pero en este punto la cosa parecía avanzar más lentamente. Debía ser en este momento que empecé a llorar otra vez. El parto no estaba yendo como yo quería,, estaba otra vez desbordada con el dolor, y lo que parecía que sería un parto rápido, empezaba a alargarse, y no era lo que yo quería esta vez…

Me volvieron a pasar al potro, y aquí decidí ser más proactiva. Me puse la música para meditar con la que me había preparado (lo recordáis?) y me aislé. Empecé a hacer respiraciones y con cada contracción hacía visualizaciones (me imaginaba al bebé desplazándose hacia bajo) e intentaba acompañarlo con la respiración, mientras lo animaba verbalmente. Y sabeis què? Funcionó! Conseguí tranquilidad y serenidad, al menos hasta el cambio de turno…

A las 8 de la mañana vino una comadrona nueva, y se acabó la tranquilidad… no paraba de distraerme, mover-me la silla, y ni hablemos del litro de perfume que llevaba… todo esto no me ayudaba para nada en mi intento de controlar el dolor, ya que no me permitía concentrarme.

Me hizo un taco, y me dijo que ya estaba lista, que en la siguiente contracción ya podía empezar a empujar. Y así lo hice. Pero parece ser que no sé empujar, o al menos eso es lo que me dijo 50 veces la comadrona. I decidió que me ponía oxitocina, porqué la cosa no iba lo bastante rápido… Suerte que pregunté qué era antes de que me lo pusiera en el gotero! Ni loca quería dejarme poner oxitocina, tenía el dolor más o menos controlad, y con espacio entre contracciones para descansar, si las hubiese tenido más seguidas y fuerte, no sé lo qué hubiese hecho!

Y bien, desde este punto hasta que el niño coronó, todo fue un séquito de ‘no sabes empujar’, ‘el niño no baja’, ‘tardarás muchas horas’, etc. Excepto por las horas que tardé (al final una hora más de lo que a ella le hubiese gustad), el resto no era verdad. Y así se demostró cuando vino corriendo al baño con miedo de que pariera allí! Pero me estoy avanzando a los eventos!

Mientras todo esto pasaba, tuve ratos de tranquilidad, cuando todo el personal sanitario salía de la sala. En esos ratos, podía recuperar mi lado zen y empujar con tranquilidad, sin nadie que me molestara. Y fueron unos momentos bonitos. Estaba de pie, apoyada en una barra con los brazos y, con cada contracción, empujaba. Sentía al pequeñajo bajar por el canal, y, de forma sorprendente, sentía muy poco dolor.

Aun que fueren unos momentos bastante relajantes, teniendo en cuenta la situación, también era muy cansado, sobretodo para mis piernas y al final, después que me insistiera tanto, me convenció de ponerme la oxitocina. Antes de hacerlo fui al baño, y aquí fue cuando entró la comadrona corriendo cuando oyó que estaba empujada sentada en el váter – ‘A ver si parirás aquí dentro! Tócate a ver si notas la cabeza!’. Y sí! Noté la cabecita de mi hijo! La cosa ya estaba apunto!

Pero aun y teniendo la cabeza allí mismo, me intentaron pone la oxitocina… por suerte, la vís se había salida de la vena, y no pudieron! jeje Llegados a este punto, cualquier control sobre el dolo que hubiese conseguida, desapareció! Primero intentamos hacer salir la cabecita sentada en el taburete que os he comentado antes, pero a la señora comadrona no le iba bien, y al final parí en el potro, sentada, con las patas arriba y con las enfermeras cogiéndome las piernas para que no le chafara la cabeza a la comadrona con cada pujo! – involuntariamente, no mal penséis!

Y éste, fue el trozo más duro. El famoso ara de fuego es como una tortura y la vaselina que me ponían, no ayudaba mucho.  Después de unos cuantos pujos más, y que el bebé no salía, a la comadrona se le ocurrió enseñarme con un espejo la cabecita del niño, para qué me diera cuenta de que solo faltaba un pequeño empujoncito. Fueren unos cuantos empujoncitos, pero al cabo de poco ya tenía a mi pequeño en brazos y cogido del pecho!

Y así nació el mini-fredolic. Después de hablar con la comadrona que hacía la ronda la mañana siguiente y pasado un mes, estoy bastante orgullosa de mi parto. He dejado atrás el sentimiento de que  aquella señora me había robado el parto. Al fin y al cabo, fui capaz de plantarle cara, supe soportar el dolor muy bien, he vuelto a parir sin epidural y tengo un niño precioso en casa. ¿Qué más puedo pedir?

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5 pensamientos en “El nacimiento del minifredolic

  1. felicidades por ese minifredolic 🙂 cada parto es un mundo, ya ves, que diferente forma de relatar que cuando nos contaste el del fredolic grande! De todos modos es cierto, estais todos bien, pariste sin oxitocina ni epidural y teneis un niño precioso en casa 🙂

  2. Enhorabona! Déu ni do amb la llevadora, és ben bé una loteria… jo vaig acabar fent fora al pediatra del meu part (q era un imbècil) amb majúscules…
    Et puc demanar a quin hospital vas parir?
    Acabo de caure pel teu blog i m’agrada molt!

    • Hola Estrella del Nord. Benvinguda al nostre blog! I encantats que t’hagi agradat el que has vist! Doncs jo vaig parir al Parc Hospitalari Martí i Julià de Salt. En teoria un hospital molt respectuós en el tema de parts i, de fet, a la pràctica també, si no et trobes amb la llevadora equivocada. La resta són bastant més respectuoses!

  3. Pingback: Y ya hace un año! | el fredolic

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